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jueves, 28 de febrero de 2008

Dejémonos seducir por la VIDA

Hoy es un día como otro cualquiera y, sin embargo, será irrepetible. Muchas veces nos perdemos en el tiempo pensando en el ayer, dejando pasar los segundos escurridizos de este..o ya ese 'ahora'. Tic...tac...constante, tic...tac...., fluyendo....
Una de las grandes lecciones que no sólo he aprendido, sino que he adoptado hasta hacerla parte de mi filosofía de vida, es que al pasado se le mira de reojo, de frente al ahora...y al futuro lejano pero 'arribante', con la mirada perdida, los pies en la tierra y las alas desplegadas. Aquel sometido a la esclavitud de la nostalgia, se marchita luna tras luna; Lo etéreo es lo único existente para quién perennemente vuela entre mundos de ensueño. Yo busco el punto Aristótelico, ese anhelado punto intermedio, el que te permite valorar en su justa medida todo lo que sucede a tu alrededor, el que te enseña a dejarte cautivar por la Vida. Que nadie dijo que fuera fácil, aunque sí me han enseñado que es posible.

Muchos hablan de su cometido, el porqué de 'SER'. Sentirse realizado con su trabajo; casarse y tener hijos; viajar por todo el mundo; ser rico. Lo más importante en esta Vida es VIVIR, no sólo existir. A muchos se les olvida. He aprendido a paladear cada amanecer, a gozar de cada momento con los mios (conversaciones telefónicas, correos, encuentros, mensajes, da igual!), a relativizar los problemas, a tener sueños e ir cumpliéndolos, cada día me amamanto de energía.

También sufro y lloro. Me preocupo y mi cabeza da vueltas. Pero no más allá de lo humano. No me crucifico, ni me mortifico, no soy víctima ni culpable de nada. Soy responsable. Soy racional y acepto mis errores, que nos mis 'culpas religiosas'. Culturalmente estamos subyugados por el sufrimiento para llegar al paraíso. De nuevo lo etéreo. Déjemos que nuestras manos disfruten de su tacto, que nuestra nariz se deleite con los olores, que nuestra vista y nuestros oidos gocen, que nuestra boca peque, y que nuestra mente vuele...Dejémonos seducir por la VIDA.